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Procesión de subida del Cristo de Santa Ana

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Ayer, domingo 27 de septiembre tuvo lugar la procesión de subida del Santísimo Cristo de Santa Ana. Como cada año, la imagen fue devuelta a su capilla tras la celebración de la novena en su honor. La celebración fue presidida por el nuevo párroco de San Lázaro del Camino de Oviedo, D. Andrés Fernñandez, que es oriundo de Pola de Siero.

A las 12:00 se celebró la Misa y a continuación comenzó la procesión. Multitud de fieles al Cristo en la Plaza de la Iglesia mientras que el repique de campanas y los voladores anunciaban su inminente salida hacia la capilla a los vecinos que no pudieron seguir el recorrido.

Acompañaron a la imagen del Cristo los niños que este año recibieron la Primera Comunión, vestidos con túnicas blancas y llevando los farolillos. Con túnicas moradas y también farolillos iban los que comulgaron por primera vez en los años anteriores.

Una vez llegada la procesión a la capilla, se realizó la última oración de la novena y el coro parroquial, acompañado por la Banda de la Asociación Sierense de Amigos de la Música, entonó el himno del Cristo de Santa Ana. El párroco de Pola de Siero, D. Sergio Martínez dio su agradecimiento a todos los que hacen posible la realización de la novena y las procesiones del Cristo y animó a recuperar la Procesión del Encuentro que, hace algunos años, se realizaba en la Pola con el Cristo de Santa Ana el Viernes Santo.

Para los vecinos de Pola de Siero el Cristo de Santa Ana tiene un significado especial, puesto que cuenta con numerosos devotos que, durante todo el año, le ofrecen sus problemas, sus dudas. Con fe ponen su vida en la cruz de Cristo para que Jesús les ayude en sus dificultades. En su capilla, día a día visitan al Cristo para rezar con fe contemplando al Señor clavado en la Cruz. A lo largo e estos 9 días que ayer culminaron, es el Cristo de Santa Ana quien visita a lo feligreses y colaboradores de la Parroquia y a todos los vecinos en la Iglesia parroquial. Es un tiempo propicio para reflexionar más profundamente sobre la Cruz de Cristo y cómo Dios entregó a su hijo en ella para nuestra salvación. Esperamos que la celebración de esta novena haya servido a todos para que, al contemplar el misterio de la Cruz, seamos mejores y más entregados con los que nos rodean.

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Novena al Cristo de Santa Ana

IMG-20140920-WA0004Como todos los años, el último domingo de septiembre tendrá lugar la Fiesta del Cristo de Santa Ana que se venera en nuestra localidad de Pola de Siero.

La novena comenzará 9 días antes, el viernes 18 de septiembre, con la procesión de bajada del Cristo. Dará comienzo a las 20:30 horas y estará presidida por el Arzobispo de Oviedo, D. Jesús Sanz Montes. Acompañarán a la imagen del Santo Cristo, vestidos con túnicas blancas, algunos de los niños que este año recibieron la primera Comunión portando los tradicionales farolillos. Otros niños de mayor edad participarán en la procesión con túnicas moradas.

Una vez culmine la procesión en la Iglesia parroquial, seguirá la novena y la Eucaristía, presidida igualmente por nuestro arzobispo Don Jesús. El resto de días, la novena se rezará en el horario habitual de la Misa de la tarde de la Parroquia. Es decir, de lunes a viernes a las 19:30 horas y sábados y domingos a las 19:00  horas.

La procesión de subida del Cristo será el domingo 27 de septiembre tras la celebración de la Misa solemne de la fiesta. A través de las calles Celleruelo, Plaza de Argüelles, San Antonio y Santa Ana llevaremos de nuevo al Cristo hasta su capilla, desde donde durante el resto del año acompaña a los vecinos de Pola de Siero.

Queremos aprovechar también para recordar a los padres de los niños que durante este año recibieron la Primera Comunión, que pueden pasar a apuntar a sus hijos para que participen en la procesión portando los farolillos. Para poder organizar bien todo, os pediríamos que lo hagáis cuanto antes en el despacho parroquial.

A continuación ofrecemos el horario de toda la novena con los sacerdotes que predicarán cada día:

  • Viernes 18

    A las 20:30 horas, procesión de bajada del Cristo. A continuación, rezo de la novena y Santa Misa presidida por el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Oviedo, D. Jesús Sanz Montes.

  • Sábado 19

    A las 19:00 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Rvdo. Sr. D. Eustasio Sánchez Fonseca, sacerdote adscrito a la Parroquia de San Pedro Apóstol de Pola de Siero.

  • Domingo 20

    A las 19:00 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Ilmo. Sr. D. Antonio Vázquez Escobar, Vicario Episcopal de Oviedo – Centro y párroco de San Pablo de la Argañosa de Oviedo.

  • Lunes 21

    A las 19:30 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Rvdo. Sr. D. Aurelio Viña Vigil, sacerdote jubilado.

  • Martes 22

    A las 19:30 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Ilmo. Sr. D. Adolfo Mariño Gutiérrez, Vicario Episcopal de Gijón – Oriente y párroco de San José de Gijón.

  • Miércoles 23

    A las 19:30 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Rvdo. Sr. D. José Julio Velasco Bolaño, Arcipreste de Siero y párroco de Santa María de Posada de Llanera.

  • Jueves 24

    A las 19:30 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Rvdo. Sr. D. Manuel Suárez Peñalosa, párroco de San Juan Evangelista de Muñó y San Pedro de la Collada.

  • Viernes 25

    A las 19:30 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Rvdo. Sr. D. Segundo Fernández Arias, párroco de San Pedro de Mieres.

  • Sábado 26

    A las 19:00 horas, rezo de la novena y Eucaristía presidida por el Rvdo. Sr. D. Sergio Martínez Mendaro, párroco de San Pedro Apóstol de Pola de Siero.

  • Domingo 27

    A las 12:00 horas, Misa solemne presidida por el Rvdo. Sr. D. Andrés Fernández Díaz, Vicario Judicial Adjunto y párroco de San Lázaro del Camino de Oviedo. A continuación procesión de subida del Cristo hasta su capilla.

Meditación en los Laudes del Viernes Santo

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Toda la liturgia del Viernes Santo nos invita a mirar a la Cruz. Sobre todo la Celebración de la Pasión del Señor, en la que la adoraremos, pero también la de estos laudes, la oración de la mañana que estamos rezando.

Merece la pena pararse a buscar un sentido más profundo a la lectura breve que acabamos de leer y que también escucharemos por la tarde. En ella, Dios, por boca del profeta Isaías habla ya, varios siglos antes de su nacimiento, de Jesucristo como el siervo del Señor. En este cántico, se nos presenta a Jesús como el siervo del Señor que sufre, que padece por nuestros pecados.

En efecto, esto es lo que hoy celebramos y actualizamos, la muerte de Jesús en la Cruz por nosotros, por nuestra Salvación. Este es el éxito de Jesús que se nos anuncia en esta lectura: que es capaz de entregarse al Plan que su Padre tiene para Él y que no es otro que destruir la muerte con su muerte y nuestros sufrimientos con sus sufrimientos.

Pero la lectura no acaba con el éxito del siervo de Dios. En cambio, nos habla de que muchos se espantarán de Él porque no tiene aspecto humano, está desfigurado. En realidad, es muy difícil ver a Dios humillado, destrozado, lleno de llagas, de heridas, coronado de espinas, clavado en la Cruz y traspasado por los clavos y la lanza. No entra en nuestra cabeza que el Hijo de Dios, de quien lo más lógico sería esperar que viniera a librarnos de todas nuestras angustias y sufrimientos con un milagro, algo mágico, haya sido puesto en una cruz, el peor tormento posible. Así, san Pablo ya nos dice que la Cruz es vergüenza para los judíos, que nunca hubieran pensado que su Mesías, quien iba a salvar a su pueblo, acabara condenado a muerte por los romanos, el pueblo invasor. Y escándalo o necedad para los paganos, que no entienden como algunas personas pueden seguir a un hombre que ha muerto de una manera tan cruel, tan odiada por los romanos, a los que estaba prohibido condenar de este modo.

En verdad, estamos ante algo inenarrable, inaudito, que asombra a muchos por su crueldad, por su misterio o por ser algo inexplicable. Pero a nosotros nos debe asombrar por el gran amor por la humanidad que Jesús demuestra en la Cruz, por la misericordia infinita que brota del Corazón Sagrado de Cristo. El sentido de la Cruz, desde que el Señor colgó de ella ha cambiado. Ya no miramos a un madero maldito, sino a Dios, que quiso hacerse hombre y asumir nuestra condición para salvarnos y dar un nuevo sentido a nuestra vida. Es en la debilidad de Cristo, clavado en la Cruz, donde actúa el amor y el poder de Dios. Lo que parecía el final se ha convertido en el comienzo de una nueva humanidad. Una humanidad que aprende, precisamente en la Cruz, que el verdadero amor y la verdadera dignidad del hombre está en la entrega a los demás, en darse a los demás sin medida, en abrirse al dolor del otro, en tener siempre una palabra de amor y perdón. Que de la Cruz saca que, donde Dios actúa, es en la debilidad, dando fuerza al hombre para seguir adelante en la vida.

En la Cruz está nuestra vida, nuestra fuerza como cristianos y nuestra salvación. Que en este día hagamos nuestra la Cruz de Cristo en la que el Señor sufrió por nosotros y que seamos conscientes de que Jesús asume en el árbol de la Cruz, como se refiere a Ella la liturgia de hoy, todas nuestras penas y nuestros sufrimientos. Dejémoslos todos en el madero a Jesús, que carga con ellos. Porque la última palabra no la tiene el dolor, sino la alegría de la Resurrección.

Meditación en la oración de Laudes del Viernes Santo

Pola de Siero, 3 de abril de 2015